Alimentación

20-01-2014

Cocina y corazón

Desde el año 2006 una especialista en servicios de comida visita nuestro Centro Comunitario en forma voluntaria, brindando su experiencia y conocimientos en el arte culinario. Su equipo de trabajo está formado por egresados del IAG (Instituto Argentino de Gastronomía) y una persona especializada en Gerencia de Gourmet. Ana María Porres, más conocida a través […]

Desde el año 2006 una especialista en servicios de comida visita nuestro Centro Comunitario en forma voluntaria, brindando su experiencia y conocimientos en el arte culinario. Su equipo de trabajo está formado por egresados del IAG (Instituto Argentino de Gastronomía) y una persona especializada en Gerencia de Gourmet.

Ana María Porres, más conocida a través del nombre comercial anazanel catering, es nuestra querida Ana, a quien entrevistamos en esta ocasión.

-¿Cuál fue tu primer aporte al Comedor del Centro Comunitario? -Una de las dificultades que me transmitió el grupo de la cocina en mis primeras visitas fue respecto del manejo de las raciones, cantidades y porcentajes al preparar las comidas. Entonces la nutricionista de mi equipo preparó un menú con distintas alternativas y combinaciones de alimentos con las correspondientes cantidades de gramos para cada ingrediente. Me sorprende y encanta ver que todavía hoy lo siguen utilizando.

-¿Cómo fue tu contacto con nosotros? -Casi por casualidad. Había surgido un contratiempo en un servicio y para despejarme un poco decidí salir a tomar un café. Allí me encontré con una conocida que me contó sobre su visita al Centro Comunitario Jesús María de Tres Isletas y me interesó mucho. A ese primer contacto le siguió un encuentro con Madre María Alcira, en uno de sus viajes a Buenos Aires, en el que pude interiorizarme acerca de cuál podía ser mi aporte. En mi primera visita el descubrimiento más grande fue que no podía venir con recetas armadas, algo casi paradójico para alguien que se dedica a lo culinario, sino que tenía que escuchar primero cuáles eran los intereses y las costumbres locales, respetando a cada persona y su cultura. Y desde ese lugar re inventar las recetas o renovarlas juntos.

-¿Qué te cautivó del Centro? -Los proyectos sociales siempre me interesaron. Pero cuando mis hijos eran pequeños y con el trabajo se me hacía imposible involucrarme en alguno. Además no me interesaba cualquier actividad social, el asistencialismo, sino aquella en la que pudiéramos compartir y aprender juntos. Cuando conocí el Centro vi las múltiples oportunidades para dar mi tiempo y mi trabajo, las posibilidades de hacer cosas reales y las potencialidades de las personas que lo integran.

-¿Tenés alguna anécdota que quieras compartir? -Recuerdo en 2010 nuestro trabajo para la celebración de los 10 años del Centro Comunitario, ocasión además de la visita de la Infanta Elena. Había venido días previos con dos personas de mi equipo y capacitamos a los jóvenes que hicieron el servicio en aquella importante ocasión. Un día en la cocina, había un grupo de 25 personas esperándome para empezar a trabajar. Entonces, como para mantenerlas ocupadas e ir bajando las ansiedades y nerviosismos les dije que pelaran los 15 kg. de cebollas y rallaran los 3 kg. de zanahorias previstos. Cuál fue mi asombro cuando a los 15 minutos ya tenían todo terminado. Vi la gran disponibilidad y la capacidad para desenvolverse en tareas que requieren el manejo de grandes cantidades y me sorprendió gratamente la capacidad de trabajar en equipo.

-¿Cada cuánto nos visitás? -Mi objetivo es venir cada dos meses y permanecer una semana por vez, aunque no siempre es posible cumplirlo.

-Estás colaborando también con el Curso de Cocinero del Centro de Formación Profesional ¿Podrías contarnos cuál es tu aporte? -Preparamos el material con todo mi equipo. Trabajamos organizando apuntes para cada punto del programa. En una ocasión traje videos sobre manipulación de alimentos y sobre los distintos cortes de verduras, por ejemplo. Cada vez que vengo tengo planificadas las actividades, pero me gusta estar abierta, escuchar los intereses de las personas y construir juntos lo que aprendemos.

-¿Qué piensa tu familia de tus viajes al Centro Comunitario? -Me apoyan y me alientan siempre en mis proyectos personales. Recuerdo cuando mi nieto Felipe tomó la Primera Comunión: al final de la misa cada niño tenía que compartir una intención y cuando le tocó el turno a él dijo: “pido por la obra que visita mi abuela en el Chaco”.

Ana comparte emocionada esta anécdota. Y también nos emocionan a nosotros sus palabras al concluir la entrevista: “Siempre he querido comprometerme en algún proyecto social, le doy gracias a Dios que me ha mostrado dónde”.

¡Gracias Ana!